Nacido el 20 de diciembre de 1987 en Ciudad Real y natural de Pedro Muñoz (Ciudad Real), cursó estudios de Historia en la Universidad de Castilla-La Mancha. Su interés por las civilizaciones antiguas, los mitos fundacionales y los enigmas del pasado ha dado forma a una obra centrada en la recreación histórica de mundos desaparecidos, con un enfoque verosímil y riguroso.

Hasta la fecha ha publicado siete obras, entre ellas la pieza teatral Juan Mayordomo. Retablo en un prólogo y dos actos, y varias novelas que conforman un ambicioso ciclo atlante estructurado en dos trilogías. La primera, titulada Serpens, aqua et gravis, está compuesta por La columna de Oricalco: La caída de Atlantis, Diluvio: El último castigo de los dioses y La hija del sol: La elegida de los dioses. La segunda trilogía, La columna de Oricalco, la integran Clito y su ciudad, Atlas y su reino y Poseidón y su isla.

Diádocos

He tardado mucho esta vez en actualizar, pero no tenía mucho que contar. Ya acabé con la corrección de Poseidón y su isla y voy por el capítulo 52 de 91 de La hija del sol. A pesar de ser la segunda corrección, siempre queda algún gazapo, así que intentaré hacerle un tercer repaso pronto.…

Última novela publicada y una nueva idea

El pasado 26 de septiembre terminé la primera corrección y publiqué al fin La hija del sol en tapa blanda y tapa dura. Estoy ahora terminando de pulir (2a corrección) de Poseidón y su isla. Estoy ya en la recta final. Me quedarán unos 25 capítulos para terminar, más el epílogo. Y claro… en cuanto…

¡La hija del sol terminada!

Hoy 27 de agosto he terminado La hija del sol. La elegida de los dioses. Es una novela que me ha llevado mucho más tiempo. La he escrito mucho más despacio y me costaba seguir. En mis otras novelas podría escribir hasta dos o tres capítulos, dos y medio muchas veces al atascarme en alguna…

¡Ya a la venta!

La columna de oricalco: La caída de Atlantis

Cap. 34 La caída de Atlantis

Atlantis. El día del solsticio

Gerios

«Todas las estatuas estaban tiradas por el suelo, la gran estatua de oro con Poseidón sobre su carro con sus seis caballos alados estaba también volcada y apoyándose sobre una de las paredes. El marfil resquebrajado y las paredes dibujaban grietas enormes. El desastre era absoluto. Salí al patio y me temí lo peor. Llegué y me encontré la columna tirada en el suelo, partida en tres grandes trozos. Las leyes de la Atlántida, las leyes que consagraban y mantenían unida a la Confederación estaban tiradas en el suelo a causa del terremoto. Me causó gran conmoción. Ahora entendía las caras al entrar. Me acerqué a la columna y la palpé con mis manos. Como si significara el fin de la Atlántida y me estuviera despidiendo de un ser querido. ¿Cuánto nos costaría recuperarnos de todo esto?».