
Sérel es la protagonista de la tercera entrega de Serpens, aqua et solis. He tenido que cambiar el gravis (por tumba por los túmulos de los caucásicos) por solis (por la hija del sol). Como ya he decidido no escribir sobre los caucásicos aún, pues cierro el círculo un poco con este libro volviendo atrás en el tiempo. Esta novela va a coincidir con la segunda parte de La columna de oricalco. La caída de Atlantis y la primera parte de diluvio. Es decir, que la segunda parte de diluvio quedará muy adelantada frente a esta, pero será una forma de explicar la colonización atlante en otro lugar tras el cataclismo que produjo los impactos del Dryas reciente.
Sérel es atlante y con atlante quiero decir que es del mismo reino de Atlas, de la capital. La hija del sacerdote supremo de Poseidón, pero su padre tiene una hermana que se casa con un rico mercader azaio y allí les pilla a muchos de su familia cuando empieza a verse la gran serpiente en los cielos. El padre de Sérel seguirá en Atlantis, el marido de Nisbi (la tía de Sérel) le pillará en las islas mneseias, pero nuestra protagonista, su tía Nisbi y sus tres primos: Thera, Púnor y Licia estarán en el templo de Océano y Tetis en Azaia rezando a los dioses. Allí Sérel tiene una visión. Ella descubre un brebaje de su padre (la ayahuasca) y se lleva las hojas de las dos plantas consigo para prepararse este brebaje y mientras que rezan en el templo ella consigue hablar con los dioses. Estos le muestran como una roca golpearé frente a las costas de África, al sur de la gran isla y que una gran ola arrasará la gran isla y que poco después alcanzará también al reino de Azaia (en la actual Azores). Sérel advierte a su familia y entonces corren a los muelles con su equipaje y el capitán de un barco llamado Lauro les deja subir a cambio de un soborno de Sérel, ya que ningún barco de la compañía de su tío se encuentra allí.
Así empieza nuestra historia de la colonizadora atlante de Brasil. Mientras que Évenor pasa por Méjico para luego acabar por Perú, nuestra Sérel acaba en Brasil. No es el Brasil amazónico de hoy día, sino el del año 10.862 a. C. Las selvas solo estaban localizadas junto al río Amazonas (en la novela Letos) y el resto es un páramo donde la tierra está excesivamente mojada para ser fértil. Traen árboles consigo e intentan replicar árboles de allí que les son útiles. También arbustos de la zona que dan frutos, pero no da resultado, hasta que a Sérel, en otra visión gracias a la ayahuasca, consigue verlo con claridad. Ahí es cuando inventa la terra preta. Un sustrato artificial creado por una civilización perdida. No, no es un invento. Es un sustrato que se sabe a ciencia cierta que fue creado por el hombre y permitía a las plantas prosperar en tierras demasiado húmedas.
Este sustrato se sabe que ha contribuido a crear el Amazonas una vez que el ser humano y la civilización que allí existía sucumbió y precisamente esta cayó por la llegada del hombre caucásico una vez más, es decir, nosotros y más aún teniendo que eran españoles. Fue sin querer. La viruela arrasó los poblados que había repartidos por todo el Amazonas. Era una civilización muy rural, no tenía las ciudades de piedra como las del imperio inca, azteca o maya. Algunos españoles que viajaban con el hermano de Francisco Pizarro atestiguaron la existencia de estos poblados o ciudades, pero al arrasarlos la viruela la selva se comió todo. Ahora se sabe que fue verdad por hallazgos arqueológicos y por el LIDAR, una especie de sistema de radar que ayuda a hacer barridos en la selva que muestran estructuras artificiales. Hay centenares de pueblos por descubrir y junto a estos poblados hay siempre terra preta.
La idea me vino de la segunda temporada de Ancient Apocalypse:The Americas. Graham Hancock habla de una leyenda contada por los nativos de una tal hija del sol. El caso es que busqué sobre ella y no encontré nada. Solo algo similar sobre una leyenda Cherokee en Norteamérica, no en Brasil. El caso es que sí encontré algo de un dios civilizador llamado Yuruparý, así que decidí mezclar las dos leyendas. La hija del sol cherokee que es una atlante que tiene un hijo llamado Urso (Yuruparý) para los nativos.
Voy por el capítulo 48 de la novela y creo que os va a gustar porque aparece en varios flashbacks Eris de Atlantis (el hijo de Évenor). Aparece explicada en tres capítulos la brutal derrota de los atlantes en Naxos, porque Púnor, el primo de Sérel, estuvo en ella. Esto será una muy buena conexión con La caída de Atlantis y Diluvio. Es el mismo Eris que aparece en ambas novelas, con su misma personalidad. Simplemente alucinante volver a traerle. Volver a tener un gran protagonista en la tercera novela.
Os dejo algunas imágenes de cómo podría ser Sérel realizadas por la IA:





